jueves, 16 de octubre de 2014

Mi hombre se siente adentro de un paisaje, aunque no tenga ningún paisaje alrededor. Está alarmado por la sensación de paisaje, y alrededor no tiene nada. Y debería ir a buscar un paisaje, porque no lo tiene. Pero no le interesa ir a buscar nada. Mi hombre está muy cómodo con las sensaciones de este momento, por eso se queda quieto. Y no mira, no escucha, no huele, no toca. Cierra los ojos y juega en su cabeza. Las ideas circulan como trenes, dos se acercan, otra se aleja, aquellas se cruzan. Eso entretiene a mi hombre, por eso se queda quieto. Sería bueno no tener cuerpo, cree. Y esa creencia se cruza con otra idea: no me gustan los hombres sin cuerpo, dice. Entonces se despierta algo metalizado en su boca. ¿El paisaje sigue ahí?, se pregunta mi hombre, ¿la sensación de paisaje sigue ahí? Y no sabe qué responder. Entonces necesita hacer una descripción, decir algo, para ubicarse. Abre la boca y el metalizado se escapa como un pez. Eso le da una sensación de tiempo, aunque no haya nada parecido al tiempo, alrededor. Se asusta y quiere abrir los ojos, pero no los abre: eso desencadenaría una gran conmoción en sus ideas, como trenes podrían chocar. Por eso se contiene. Apoya sus manos en sus ojos y los abre: es probable, dice, que alejando lento mis manos de mis ojos pueda ir entrando al mundo sin peligros. Esta idea lo hace exhalar, por eso tiene otra sensación de tiempo, aún sin tiempo. Aleja las manos muy lento, durante años. Y mientras las aleja se debate, ¿en cual mundo quiero entrar? ¡Se olvidó de describir el paisaje, por eso lo perdió! ¿Qué tipo de colores va a tener mi mundo cuando lo elija? Quiero uno lleno de plantas olorosas y con una mujer. Las manos están quietas desde hace años ya. Mi hombre a veces se olvida de seguir alejándolas, muy cómodo con las sensaciones de ese momento, que son las de imaginarse el mundo en el que quiere entrar. No se sabe qué es mejor, si imaginarse o entrar. Está muy cómodo imaginarse. Qué boludo es mi hombre, pobrecito, qué boludo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario