jueves, 25 de septiembre de 2014



La posibilidad
concreta
de una mudanza
por cada vez
que un deseo
concluye
El momento
en que la hormiga
se detenga
en el extremo
apenas inclinando
la rama





No está (no
creo que pueda)
acabado este momento
de diálogos difusos
Todos hablan, en este bosque
de un fuerte olor a eucalipto
que yo no distingo
Pero una figura
parece dar flujo
inesperado, lleno de sentido
a los dos libros que traje


Reciben hasta y media
No,
es redondo pero imperfecto
y cuando
El resquebrajable, crujiente
estar para mí
la condicionaba
y yo dije perdón perdón
(no sirvió)
la culpa era suya
En todo caso
su madre se arrodilla y pide
algo muy parecido
ese uno, ese otro
la gente se separa.
salvando de la muerte
lo más pavo

era gris ceniza:
en Uriburu
y el cuento recomienza.
El acto de narrar
también es lo más mortal de todo,
el paciente
se esperanza,
empuño violento
la picana
que siempre llevo
entre mi ropa.
No quiero charlar
Falta
la palabra accidente
el cuadro entero
que provoca
aburrirse
Por eso los personajes
se obsesionan
escuchan su nombre
si nadie dice su nombre
Como una rutina nueva
que empieza donde un amor
se hace viejo,
como por primera vez hacer un viaje
que va a ser
cotidiano
pensando en lo que antes
fue cotidiano
(si es que fue?)
(si es que existe
algún pasado?): (ese beso
todas las mañanas
habrá existido?)
(existe su
huella,
clavada
en la rutina
nueva).

Estaban del primer al último pasto del cuadro
esperando la sobriedad,
como si fuera algo que viene solo.

(Cuando digo cuadro
no veo un lugar
desierto, solitario).

Personas paralelas
(o con curvas en su trayectoria
pero que nunca van a cruzarse)
involucradas en el mismo desastre.

Todas merecen amor, y luz, y calor,
no es que no lo sepa,

pero a veces
tengo que elegir,

no tengo
dos tiempos.
Sos algo que no soñó
este lugar, una forma
de vida
ajena. Y el lugar me pregunta
<¿Qué siente? ¿Qué espera? ¿Qué lugar
aparece en los sueños
de esa
forma
de vida?>
Entonces hundo la cuchara
y saco el corazón.
Un sueño
redondo y arrugado
como una nuez
no sale
de mi sombra.

Emigré solo, nada más
con mis lianas.
¿Qué siente, qué espera? Yo quieto,
estudiando el paisaje, el agujero,
debería ponerme a hablar.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Este no es
el mejor momento
para pensar
en los demás
                      ni
             una continuidad
             de nada que hayamos conocido.
             En esta batalla, el pueblo
             va a conocer su verdadero
             temperamento
y de vos depende
elegir el momento
del final de la batalla.

   No tenés más
   imposiciones
   ni la posibilidad
   de culpar a nada.

          Ninguna palabra tuya
          recuerda a la anterior.